Hoy en clase de CMC a tercera hora de la mañana hemos visto unos vídeos, entre los cuales había un trozo de película (GATTACA).
Gattaca es una película estadounidense de ciencia ficción de 1997 escrita y dirigida por Andrew Niccol, protagonizada por Ethan Hawke, Uma Thurman y Jude Law, y producida por Danny DeVito. Con personajes secundarios protagonizados por Loren Dean, Ernest Borgnine, Gore Vidal y Alan Arkin. La película estuvo nominada en 1997 a un Óscar a la mejor dirección artística.
Los hijos son elegidos mediante mecanismos de control genético para asegurar que nacen con los mejores rasgos hereditarios de sus padres. Una base de datos es utilizada para identificar y clasificar a aquellos que han sido manipulados genéticamente, llamados válidos, y aquellos que han nacido sin ningún tipo de manipulación anterior, llamados no-válidos o in-válidos. Los personajes en Gattaca están continuamente luchando tanto con la sociedad como con ellos mismos para encontrar su lugar en este mundo y su destino de acuerdo con sus genes.
Me ha gustado mucho porque creo que es una película muy apropiada para el tema de genética que estamos viendo en clase de CMC y de la cual podemos sacar conclusiones críticas (como por ejemplo, si estamos o no de acuerdo con la manipulación genética) y ver de forma práctica el tema estudiado.
Los otros vídeos me han parecido muy esquemáticos y que condensan de forma muy amena lo estudiado en clase y nos pueden ayudar para entender mejor el tema y ayudarnos a recordar conceptos clave, como las células madre o la biotecnología, ambos temas de actualidad en nuestra sociedad.
Hace tan solo unos días, investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de Stanford aseguraban que los sentimientos que provocan las pasiones amorosas pueden ser tan eficaces para aliviar el dolor como los analgésicos o la cocaína. Ahora, otro equipo internacional de científicos ofrece una nueva e interesante teoría sobre lo que ocurre cuando nos enamoramos. Resuelta que ese sentimiento pasional, además de potente, es fulminante. Nos quedamos prendados de otra persona en tan solo la quinta parte de lo que dura un segundo. Ni un suspiro. La investigación, que aparece publicada en la revista Journal of Sexual Medicine, puede ayudarnos a entender por qué perdemos la cabeza por alguien que no nos conviene, que es un desastre o que incluso puede perjudicarnos. ¡No tenemos tiempo para pensar!
Según la investigación, liderada la profesora Stephanie Ortigue, de la Universidad de Siracusa, en Nueva York, cuando una persona se enamora, doce áreas del cerebro trabajan conjuntamente para liberar los productos químicos que inducen a la euforia, como la dopamina, la oxitocina y la adrenalina. El sentimiento amoroso también afecta a sofisticadas funciones cognitivas, como la representación mental, las metáforas y la imagen corporal.
Ortigue explica en la web especializada Science Daily que en la sangre de las parejas que acaban de enamorarse también se han encontrado niveles significativamente mayores del factor de crecimiento nervioso (NGF, por sus siglas en inglés). Esta molécula desempeña un papel importante en la química social de los seres humanos relacionada con el «amor a primera vista». Estos resultados «confirman que el amor tiene una base científica», asegura.
Ortigue explica que esta investigación puede tener implicaciones importantes para la neurociencia y la investigación en salud mental, ya que una ruptura amorosa puede provocar un importante estrés emocional y depresión. Al identificar las partes del cerebro estimuladas por el amor, los terapeutas pueden conocer mejor cómo tratar a los corazones rotos.